Bolsas y Manías
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Enumera tus tres grandes manías… pero versión bolsas.
Mis manías con las bolsas no son tan malas… bueno, algunas de ellas.
La primera: cambiar de bolsa cada dos días. No importa si voy al súper, al trabajo o simplemente a tomar un café, siempre acabo pensando que otra opción combina mejor. Es casi un ritual: vaciar, organizar, volver a llenar. Esas pequeñas rutinas me hacen sentir renovada, como si cada bolso representara un nuevo comienzo.
La segunda, que es más peligrosa, es guardar de todo. Recibos, labiales, clips, boletos viejos, e incluso ese cargador que prometí tirar hace meses. Mis bolsas son como un reflejo de mi vida en miniatura. A veces me pregunto que pasaría si alguien las abriera; podría leer mis días sin necesidad de preguntarme nada.
Y la tercera, la más curiosa, es oler cada bolsa nueva. Ese aroma a piel, a algo recién adquirido, tiene un toque adictivo, como una promesa silenciosa de momentos por vivir. Cada bolsa que compro en Natasha Damas se convierte en parte de mi historia, de mis días buenos y caóticos, de mis manías entrañables.
¿Y tú? ¿Tienes tus propias manías con tus bolsas? Cuéntamelo, seguro compartimos más de una.

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